A veces nos empeñamos en sembrar determinadas plantas en un lugar, preparamos la tierra, abonamos, regamos con mimo y sin embargo...no hay manera. Otras y a pesar de todas las condiciones adversas ( poca tierra, sin abono, recibiendo el agua que se escapa de otros sitios,...) las semillas encuentran su lugar ideal, aunque sea en una pequeña grieta en el cemento.
Caprichosas que son ellas.
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